Raúl Fernández Abalde
Los alimentos ultraprocesados se han hecho un hueco en las estanterías de los supermercados, restaurantes de comida rápida, máquinas expendedoras y en las dietas de las personas. La industria alimentaria ha creado una nueva adicción, productos fabricados para ser vendidos masivamente y que, para ello, cuentan con características organolépticas creadas de forma industrial, que estimulan el apetito de manera intensa. “El procesado de alimentos es imprescindible, los hace más digeribles, evita infecciones, nos ayuda a que duren más, pero no nos deberíamos pasar con el procesamiento de los alimentos” narra Jordi Saldo Periago doctor en Ciencia de los Alimentos en la UAB. Los ultraprocesados son elaboraciones industriales hechas a partir de pocos o ningún alimento fresco mezclados con aditivos industriales como estabilizantes, aromatizantes, colorantes o potenciadores del sabor que cambian su sabor, olor, textura y vida útil. Sin embargo, para Saldo Periago “más que lo que tienen es lo que les falta, como la fibra o las vitaminas”
A través de una serie de revisiones científicas publicadas en The Lancet se ha analizado el aumento de calorías procedentes de estos alimentos en las dietas. Según el estudio, en España el aporte diario ha pasado de un 11% a un 32% en las tres últimas décadas.
Los científicos alertan de lo peligrosos que pueden llegar a ser estos alimentos en la salud pública. Saldo Periago defiende que “ningún alimento es bueno ni malo, el problema está en la dieta. Una dieta basada en alimentos ultraprocesados sí puede dar problemas porque algunos de estos alimentos tienen exceso de azúcares simples, de sal, tiene poca fibra…Entonces una dieta basada en ellos puede dar problemas metabólicos, hipertensión, obesidad, problemas cardíacos.”
“Los ultraprocesados están desplazando los patrones saludables tradicionales como la dieta mediterránea y, en consecuencia, la calidad nutricional de nuestro patrón dietético empeora. Al final hay un desajuste en las vías metabólicas del organismo que en muchas ocasiones acaba produciendo una inflamación de bajo grado continuada característica de muchas enfermedades crónicas” sostiene Maira Bes-Rastrollo Catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra.
Ultraprocesados que podemos identificar
Los productos ultraprocesados más destacados que encontramos en el mercado son entre otros las bebidas azucaradas, y esto incluye todo tipo de refrescos gaseosos, bebidas de frutas, bebidas deportivas, bebidas de café o de té entre otros. Estas bebidas suelen contener numerosa cantidad de azúcares añadidos y poco o ningún valor nutricional. Los conocidos como snacks, todo lo que son patatas fritas, galletas, palomitas que en la mayoría de casos contienen altos niveles de grasas y azúcares y son altos en calorías. Otros productos ultraprocesados son los precocinados, todo tipo de productos que solo requieren calentar para consumir, estos alimentos contienen ingredientes procesados y conservantes así como altos niveles de sodio. Todo tipo de bollería industrial contiene ingredientes procesados y altos niveles de azúcar y grasas añadidos. Así como los alimentos de comida rápida como hamburguesas, perritos calientes o nuggets cargados de sodio y grasas.

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¿Por qué son tan consumidos los ultraprocesados?
Los ultraprocesados contienen sustancias que los hacen más atractivos. Algunos de sus ingredientes activan en el cerebro humano diversas hormonas y neurotransmisores como la dopamina, que aportan una sensación de bienestar.
“Las empresas de alimentación intentan pelear por el volumen de consumo del público. Para ello, una de las cosas que hacen es que sus alimentos sean agradables o adictivos para el consumidor, que nos guste mucho repetir. Tienen esos sabores que nos atraen mucho, conseguidos a través de potenciadores de sabor como la sal.” argumenta Sado Periago.
Sin embargo, hay otros elementos como su bajo costo, su facilidad de preparación o la publicidad agresiva que hacen que el nivel de consumo sea mucho mayor. “Se trata de productos diseñados para resultar muy sabrosos y atractivos, con una vida útil larga, un márketing intenso y un gran margen de beneficio.” afirma Bes-rastrollo
“Lo que me lleva a escoger alimentos ultraprocesados como las hamburguesas es su menor precio. A veces consumo snaks ya preparados por falta de tiempo, puesto que es más fácil coger una ensaladilla rusa hecha. Otras veces es por el sabor, hay a veces que tienes antojo de dulce y las galletas son buena opción ya que tienen buen sabor.” relata Alexandra Gámiz Hernández, estudiante de química en la UAB.
El nuevo tabaquismo
Se ha comenzado a hablar de los ultraprocesados como el “nuevo tabaquismo”. No obstante, “ el tabaquismo no tiene un consumo seguro, mientras que los ultraprocesados sí. Si un día te apetece desayunar un donut no te va a pasar nada malo. Sin embargo, con el tabaquismo desde el primer cigarrillo es problemático” afirma Saldo-Periago
Para otros expertos, la comparación con el tabaco viene“en que las tácticas llevadas a cabo por las grandes compañías alimentarias transnacionales para evitar la implantación de medidas de salud pública que protejan la salud de la población son las mismas que las llevadas a cabo en su momento por la industria tabacalera. Por ello, es necesario implementar una respuesta global coordinada con el objetivo de prevenir el consumo de los ultraprocesados y promocionar una alimentación saludable y sostenible como la dieta Mediterránea tradicional” declara Bes-Rastrollo
Posible regulación
Los investigadores alertan a los gobiernos de una necesidad de regulación urgente, debido a los daños que están causando estos productos en la salud pública. Entre sus recomendaciones se encuentran las de un etiquetado similar a las de las cajetillas de tabaco donde se alerte claramente de los aditivos que lleva y los peligros que puede causar para la salud su consumo. Otras de las iniciativas que plantean son las de retirar estos productos de comedores escolares y hospitales, limitar su presencia en los supermercados y restringir su publicidad. Así como aplicar impuestos cuya recaudación se dedique a que frutas, verduras y demás alimentos frescos lleguen a las familias con menos recursos.
Aquest contingut és una activitat formativa en el marc de l'assignatura Periodisme Científic i de Salut, sota la supervisió del professor Lluís Vilaró.